Andrés Bello: libertad, imperio, estilo

751 Estos hermanos fueron unos verdaderos capataces de la Univer- sidad de Chile y el espanto de la catolicidad chilena de entonces, al punto que la escisión ultramontana que emigraría desde la Universi- dad de Chile a fundar la Universidad Católica de Chile fue motivada por la elección de Barros Arana para el rectorado de la primera, tras el periodo de José Joaquín Aguirre. Estos son los grandes fabuladores que nos separan de —y nos unen a— Bello. Los hermanos, en su Juicio crítico , habían advertido: Se sabe que los habitantes de la península [los españoles] echan en rostro a los del nuevo mundo un odio ciego e inmotivado hacia ellos. Sostienen que los ciudadanos de las nuevas repúblicas abo- rrecen a muerte todo lo que es español, solo porque es español. Esa acusación es un error que se halla desmentido por los hechos; es una calumnia que no merecemos. La guerra contra la metrópo- li ha sido una guerra contra ciertas ideas, no contra las personas. Los americanos no hemos renegado de nuestra raza; lo que hemos hecho ha sido combatir la superstición política i la superstición re- lijiosa; la monarquía i la inquisición. 133 Miguel Luis Amunátegui Aldunate ( 1828 - 1888 ), el más protagónico de los hermanos, fue el principal miembro de una familia de humanistas de un liberalismo cercano al socialismo tardorromántico francés y es- pañol, pero que por influencia de Bello se empapó de un clasicismo progresista que se fue radicalizando en el tiempo. Su padre, José Do- mingo Amunátegui Muñoz —a quien podríamos llamar un intelectual aficionado—, fue un abogado egresado de la Real Universidad de San Felipe, partidario del General Freire, a quien defendió en calidad profe- sional cuando cayó en desgracia. Amunátegui Muñoz murió joven, de- jando a su viuda e hijos en condiciones menesterosas. 134 Legó algunos libros y, principalmente, una huella: inculcó una temprana predilección en su hijo Miguel Luis por las letras. Fue este adelantado niño el que condujo a sus hermanos, especialmente a Gregorio Víctor ( 1830 - 1898 ), 133 Gregorio Víctor y Miguel Luis Amunátegui ( 1861 , p. 15 ). 134 Barros Arana ( 1888 ).

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