Andrés Bello: libertad, imperio, estilo

681 inferirlo a partir de varios testimonios, entre ellos una carta de Ra- món Rengifo, fechada el 2 de octubre de 1835 , en que se dice que Bello “venía de ordinario” 4 a la imprenta de la que salía El Araucano. Parece evidente que la cristalización última de sus objetivos no le era nada de indiferente ni creía rebajarse al ocuparse de esas nimiedades. Esta es otra de las implicancias del gobierno del gramócrata: la de la dignidad de esa objetivización que es la página impresa, y que no se limitaba solo a las de su autoría. En lo que toca al macrocosmos de las influencias, Ángel Rosenblat observó que América siguió la senda conservadora de Bello sobre la lengua castellana, que “América independiente ha sido en materia de lenguaje mucho más purista que España, y la autoridad académica pesó sobre ella mucho más que sobre la metrópoli”, y que la repú- blica que más se ciñó fue la de Colombia (“la palma del purismo”, según Rosenblat), 5 mientras que la región del Río de la Plata fue la excepción triplemente rebelde a Bello, y que incluso “los hijos de los inmigrantes se transformaron en los campeones del criollismo”. 6 Sar- miento había logrado sus pampas de influencia, un país en el que un europeo bonaerense como Borges puede afirmar que tener un dialec- to para cada amigo es una prueba de amistad. Con todo, la principal consecuencia de Bello es su genealogía espi- ritual. Escribe su bisnieto Joaquín Edwards Bello que hay muchos que tienen un mejor derecho para darse a conocer como descendientes del bisabuelo. Agrega que no dice eso por los deslices amorosos de Bello ni por el apuesto Carlos Bello, que era la mayor atracción de París, sino que por “los hijos espirituales del sabio”: “los Amunátegui, que pasó en la discusión del referido número. No dudo que los demás señores que estuvieron entonces presentes conservarán en la memoria las mismas impresio- nes que nosotros [...]. Los informes de los miembros de la Comisión que estuvie- ron presentes al acuerdo, formarán la historia auténtica de lo que en él ocurrió; y todos saben que es una parte precisa de la hermenéutica legal la restauración del texto genuino, cuando está manifiestamente viciado”, ibid ., pp. 348 - 50 . 4 Así en una carta que recoge el libro Prensa y periodismo , de Raúl Silva Castro, citado en Álvarez ( 1981 , p. 91 ). 5 Rosenblat ( 1969 , p. 432 ). 6 Ibid. , p. 433 .

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