Andrés Bello: libertad, imperio, estilo
638 románticos, no son capaces de conectarse con la época que viven; se mantienen imitando formas pasadas. Sus modelos de imitación —sos- tenía por ejemplo Stendhal— eran los románticos de ese entonces. Sófocles fue un romántico, dirá. Y en efecto, lo que hacen las “imita- ciones” de Bello —al menos a los románticos franceses— es tratarlos como si fuesen clásicos, continuando así con la imitación, es decir, con la inalterable historia de la belleza. 508 Así también, la pretensión primeriza de Napoleón Bonaparte con su código era algo así como empezar de nuevo con el Derecho, que la legislación soberana hiciera todo, que la imaginación jurídica previera todo lo que debía estar prohibido entre privados y permitiera todo lo demás, desahuciando así el acervo del Derecho histórico, por viejo, confuso, contradictorio. El código civil, en cuanto tecnología jurídica, era el resultado de esta creación radical. A diferencia de Von Savigny y los otros enemigos de la legislación ahistórica, Bello reconocía los méritos de este engendro revolucionario, pero como además no era lo suficientemente iluso —o sea, lo suficientemente revolucionario— para confiarlo todo a él, hizo de él una “imitación”, tal y como hacía por ese tiempo de las poesías de Victor Hugo, procurando que a la gestación de esta obra concurrieran los ingredientes de su huerto, las hortalizas que él como criollo sabía que se daban mejor . Así, es notable que haya decorado su código con tantos ejemplos. Estos ejemplos con- cretos, que ilustran las instituciones de las cuales se habla en abstracto: Artículo 657 . La adjunción es una especie de accesión, y se verifica cuando dos cosas muebles pertenecientes a diferentes dueños se juntan una a otra, pero de modo que puedan separarse y subsistir cada una después de separada; como cuando el diamante de una persona se engasta en el oro de otra, o en un marco ajeno se pone un espejo propio. 509 508 Ciertamente, las imitaciones no eran un invento de Bello. Su “enemigo” José Joa- quín de Mora las escribió de Victor Hugo, Lord Byron, Virgilio, Shakespeare y Lope de Vega. Ver Mora ( 1853 ). 509 Bello (Vol. XIV, p. 449 ).
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