Andrés Bello: libertad, imperio, estilo

637 decirse que lo que hizo Bello al introducir a la hija muerta en el poe- ma de Victor Hugo, fue incorporar al poema las implicancias que ese poema tenía para él mismo, según su vida, su experiencia. Antes que aplastar sus propias sensaciones bajo la objetividad del texto, Bello rehace el texto consigo mismo, vuelve al comentario subjetivo par- te del texto. No es que haga un nuevo texto, más bien lo que hace es mantener el texto de Hugo tal como apareció ante sí, con toda su vida personal a cuestas. Bello, que conocía la historia de las glosas, los comentarios que sucumbieron a siglos de Derecho, codificaba su espíritu ante la experiencia poética. La traducción habría sido una manera de no plagar —por ocupar una palabra fuerte— de neologismos extranjeros la lengua castellana. La tesis de Pagni y Valero es que “no en vano Andrés Bello publicó sus imitaciones de Victor Hugo justamente en el período de la con- troversia filológica que surgió en Chile en 1842 , sobre los usos del castellano, como un modo de fijar su posición respecto al tema”. 506 O sea, la gran respuesta de Bello a Sarmiento son las imitaciones y no haber participado frontalmente de la polémica. Es más, entendido el concepto de “imitación”, tal como lo definie- ron los Amunátegui, pueden ser comprendidas muchas de las otras producciones de Bello, especialmente aquellas en que siguió de cerca un original francés o inglés. Es el caso de sus Principios de Derecho Internacional o el famoso Código Civil . Ese código responde también al concepto de imitación romántica en beneficio de un neoclasicismo auténtico, vinculado a su medio concreto, nítido y autoritario como todo Derecho lo es en el fondo. Y es que tal vez lo de la “imitación” es un concepto un tanto iró- nico. Recordemos que los románticos franceses acusaron a los clasi- cistas de ser meros imitadores de los genuinos clásicos grecolatinos, o sea, de ser neo -clásicos, porque, en su mejor momento, a fines del siglo XVIII, el neoclasicismo no se llamaba así, sino que simplemente “verdadero estilo” o “estilo auténtico”, porque se oponía a la “moda” del rococó predecesor. 507 Por lo tanto, estos imitadores, decían los 506 Valero ( 2013 , p. 57 ). 507 Honour ( 2007 , p. 54 ).

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