Andrés Bello: libertad, imperio, estilo

630 y Sardanápalo de Lord Byron (asimismo vertió al español la bio- grafía de Lord Byron, de Villemain); 485 ¿No es éste el suelo que mi débil planta..., de Petrarca; “Las fantasmas” (una imitación de Las orientales de Victor Hugo), y del mismo Hugo, las imitaciones “A Olimpio”, “Los duendes”, la famosa “Oración por todos” y “Moisés salvado de las aguas”; “Señales de la muerte” y “Aleccionado por el alma fuerte”, de Pope; “A la Virgen de las Mercedes”, un himno eclesiástico; “Rudens o el cable del navío”, de Plauto (un texto que, por los comentarios de los Amunátegui, fue rescatado de los papeles más indescifrables de Bello); 486 un fragmento de Jerusalén liberada, de Tasso; “La ardilla, el dogo y el zorro”, de Florián; y La corte de amor, de Gherardo Rossi. 487 Bello, por otra parte, felicitaba las traducciones de los jóvenes, bus- caba que demostrasen la capacidad de los americanos para percibir las sutilezas de las otras lenguas y recrearlas en la propia. También con la traducción se practicaba el hábito gramático de la precisión y la claridad, y si no se traducía a los poetas latinos, había que traducir a sus sucesores naturales, los trágicos franceses del siglo XVII. Bello, por ejemplo, alaba la traducción que a los 17 años hizo Salvador San- fuentes de la Ifigenia de Jean Racine. 488 Dice entonces que poseía “to- das las señales de un instinto poético que, cultivado, podrá desmentir la opinión desfavorable que se tiene de las disposiciones naturales de los chilenos para la más bella y difícil de las artes”. 489 Lo cierto es que Salvador Sanfuentes será quien, posteriormente, en 1842 polemice con Vicente Fidel López a propósito del romanticismo. Sanfuentes, como buen raciniano, critica el Ruy Blas de Victor Hugo, es decir, la polémica francesa tiene su filial en Chile, es ella misma una traduc- ción. Se sumarán Jotabeche, por Sanfuentes, y Sarmiento, por López. Es decir, los chilenos (neoclásicos) por una parte, y los argentinos (románticos), por la otra. Y claro, en medio de esta polémica, Bello 485 Medina ( 1925 , p. 31 ). 486 Gregorio Víctor y Miguel Luis Amunátegui ( 1861 , p. 245 ). 487 Valero ( 2013 , p. 45 ). 488 El Araucano , número 185 , del 28 de marzo de 1834 . 489 Bello (Vol. IX, p. 716 ).

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