Andrés Bello: libertad, imperio, estilo
626 masa que resultó del sincretismo. La actualización se hace compleja, y si se puede desentrañar lo original en el Cid , es en gran medida porque todavía puede hablarse de una misma lengua. Así, una épica más genuina es una que no requiere traducción, que todavía habla por sí sola, una que, como gesta histórica, ha sabido preservar en la historia su legado. Algo he dicho de Bello como aduana espiritual. Esa aduana, ese cedazo, puede ser desde luego su actividad como censor, aquella que lo hacía sufrir las solicitudes del arzobispo Vicuña, según vimos, y que Bello desoía. Bello no importaba soluciones desde el “extranje- ro” sin pasarlas por un “tamiz que las adaptase a las realidades”, 474 pero esta no es más que una tendencia general de la época, pues las independencias hispanoamericanas son la recensión de un texto europeo, que la censura española no había dejado cruzar el Atlán- tico (o al menos eso era lo que se pensaba). El texto impreso de la Ilustración, que había entrado por contrabando, mantenía la medie- val aureola del relicario de las colecciones monacales, sagradas por defecto. El texto impreso, por su escasez, tenía esa carga, y, por lo tanto, a los autores ilustrados que así llegaron se los leía con alguna reverencia. Y es por lo mismo que la actividad traductora de Bello estaba tensionada por la censura, la aduana, la libertad y la civiliza- ción. Dice Edwards Bello que: Bello fue un humanista y un poeta por admiración a la poesía clá- sica y por sus condiciones ingénitas de mago y de vate. Su primera etapa de poeta aficionado y de “preparador” de la tierra venezolana aparece influida en su goce de la naturaleza, en sus esperanzas, en su alegría de vivir en la admiración por los poetas clásicos, en espe- cial por Virgilio y Horacio. Bello no se admiró nunca a sí mismo, ni siquiera publicó sus propias poesías con el entusiasmo con que pu- blicó las traducciones de otros poetas, que estimó invariablemente superiores a las suyas. 475 474 Guzmán Brito ( 1982 , p. 107 ). 475 Edwards Bello ( 1965 , p. 54 ).
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