Andrés Bello: libertad, imperio, estilo

326 a la civilización europea. Esta expansión va al encuentro de la conti- nuación del espíritu imperial, ya sin la carga de la monarquía ibérica. Civilización e imperio de tal manera se empalman. El imperio se li- bera de la mala herencia española y recupera la antigua, la medieval anterior a la Inquisición española, aquella del Cid, que los románticos y liberales españoles admiraron y difundieron, incluso contra la reali- dad de los hechos históricos. 279 Justamente, en su libro Principios de Derecho Internacional, Bello se llama a sí mismo “un mero compilador” (en el prólogo a la ter- cera edición). “Bello —dice Obregón—, como parte de su concien- cia criolla, ve los textos extranjeros como un legado intelectual del que él (y los demás criollos) es heredero legítimo y del que puede apropiarse con toda libertad, como nuevo miembro de la comunidad de ciudadanos de las naciones independientes”. 280 Bello consideraba que, con la Independencia, todo ese conocimiento civilizado se ha- bía puesto a disposición de la nueva república. Claramente aludía a las dificultades que tenía el nuevo conocimiento para ser difundido bajo el imperio colonial. Con su estilo, la enumeración de principios de Bello, dice Obregón, incorpora “una especie de código civiliza- dor oculto”. Ese “código civilizador oculto” puede ser considerado la panorámica de los intentos de Bello, en los más diversos campos y por medio de sus letras (libros) y papeles (funciones), tendientes a instalar los cimientos de un gran sistema civilizador, una de cuyas mayores gracias consiste en que nunca está finalizado ni completado por Bello. Y, por lo mismo, se le podrán sumar durante el siglo XIX y parte del XX otras personalidades en el Derecho, la lingüística la gramática y la poesía. El que fuera “difuso” ayudó a que no aparecie- se con la cerrazón de una religión sectaria, de corpus canonizado. A diferencia de los grandes profetas utópicos del siglo XIX, Bello no clausura un sistema y no por eso deja de ser menos sistemático en sus escritos. Sus lectores no lo leerán a la manera de un conocimien- to revelado, sino como un maestro a ser complementado, corregido, 279 Ver los dos libros de Vicent Llorens publicados por la Fundación Juan March: El romanticismo español y Liberales y románticos . 280 Obregón ( 2009 , p. 196 ).

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