Andrés Bello: libertad, imperio, estilo

314 Bello ocupa la secretaría de la legación de Chile en Londres, cuando el reconocimiento de Inglaterra “entró en fase decisiva”. 255 Estados Unidos realizó el reconocimiento de las nuevas repúblicas en marzo, 256 y entonces el primer ministro de Inglaterra Castlerea- gh —cuya repentina muerte Chateaubriand narrará en sus Memorias de ultratumba— , 257 y luego su sucesor George Canning ( 1770 - 1827 ), cuya entrada llenó de esperanzas a Bello, 258 van por la idea del re- conocimiento. El duque de Wellington concurre al Congreso de Verona con un documento titulado Memorándum sobre las colonias españolas en América . La Inglaterra tory de Lord Castlereagh miraba con preocupación la guerra de la península y la tozudez de la corte de Fernando VII, que re- quería una constitución más acorde según los británicos. Sin embargo, las principales preocupaciones de los británicos eran las comerciales, mientras que las de muchos de los participantes decía relación con la diversión y la repartija de “algunos pueblos”. 259 Mala cosa, pues Gran Bretaña venía negociando hace años con España y Portugal el cese del tráfico de esclavos sobre la línea del Ecuador, que por su parte signifi- caba no ayudar con armas a los insurgentes de América del Sur y con pagos millonarios que salieron de los bolsillos de sus contribuyentes. 260 255 Murillo ( 1987 , p. 246 ). 256 Bello mantendrá una distancia desconfiada con los Estados Unidos. La esclavitud le parecerá un asunto muy grave y también su política internacional. Escribe a Manuel Ancízar, en Santiago, a 28 de noviembre de 1856 : “[…] Hay una cosa, sin embargo, que no deja de inspirarme serios cuidados; la política maquiavélica, tan descaradamente injusta, de la república modelo. ¿Será verdad que todas las democracias han estado animadas del mismo espíritu, de esa ambición impru- dente, que procede a la faz del mundo como si no reconociese otro derecho que la fuerza, y aun ha llegado a proclamarlo en principio, por el órgano de sus más influyentes periódicos?”. Epistolario II, en Bello (Vol. XXVI, p. 341 ). 257 Chateaubriand ( 2006 , pp. 1557 y ss). 258 Como también a los dirigentes de las repúblicas hispanoamericanas, consideran- do que Canning tiempo antes de morir reconoció a la Gran Colombia; que pudo establecer una embajada en Londres, la primera de las instaladas en Europa por dichas repúblicas. 259 Ibid ., p. 1554 . 260 Ver Nicolson ( 1985 , pp. 232 - 3 ), libro que, si bien nada original [ver Rudé ( 1991 , p. 34 )], es una buena e informativa muestra de la opinión liberal-conservadora británica dominante en 1947 acerca del escenario político internacional posnapo- leónico y el papel que en él cupo a Gran Bretaña.

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