Andrés Bello: libertad, imperio, estilo

313 vencedores de los despojos de los vencidos”, según las palabras de Friedrich von Gentz en su memorándum a Metternich, 254 tendrá en Bello a un detractor: de acuerdo a Juan Durán Luzio, en los versos 39 - 41 de “Alocución a la poesía”, Andrés Bello se refiere a la Santa Alian- za cuando escribe “[D]onde la corona hidra amenaza/ trae de nuevo al pensamiento esclavo/ la antigua noche de barbarie y crimen”. Uno de esos congresos, el Congreso de Verona, se enmarcó tam- bién en el llamado “Sistema de Congresos” y fue la última cita que se dieron las monarquías de la Santa Alianza, devenida ya en Quíntuple Alianza por la integración de Francia ya rehabilitada. Era importante para América Latina, pues iba ahí a definirse la posición de Ingla- terra en lo tocante a las nuevas repúblicas y, en gran medida, iba a explicitarse la actitud de Inglaterra para con España. Inglaterra había apoyado la insubordinación contra España de sus colonias. En 1822 , de Lehzeltern, acreditado cerca de la córte de Rusia; el emperador de Rusia con cinco ayudantes generales, Menzikoff, Frubetzkoy, Oscharowsky, Czernitscheff y Michand; el príncipe Wolkonsky, general y gefe de estado mayor; el conde de Nesselrode, secretario de Estado; el conde de Lieven, embajador en Londres; el conde Pozzo di Borgo, embajador en Paris; luego llegaron el duque deWellington, lord Chamvillam, el marqués de Londonderry, hermano del difunto lord Castle- reagh, el vizconde Strangford y lord Burghersh; despues vinieron las potencias de la Prusia, S. M. el rey, sus altezas reales el príncipe Guillermo y el príncipe Carlos, el conde de Bernstorff y el baron de Humboldt. [...] El gran duque y la gran duquesa de Toscana, su alteza ilustrisima y real el prín- cipe hereditario, llegaron de la patria del Dante y Miguel Angel, de esa ciudad tan hermosa, segun decia el archiduque Alberto, que no se deberia permitir verla sino los domingos y dias festivos. El archiduque duque de Módena y la archiduquesa duquesa de Módena, des- embarcaron del Cataio. [...] Nosotros los franceses éramos tambien muy numerosos: el vizconde de Mont- morency, mi gefe, estaba acompañado de MM. Bowjot y Pontois, secretarios, y de M. Daniour, para la firma. El marqués de Casamena, M. de La Feasounays, M. de Rayneval y yo representábamos nuestras embajadas de Viena, San Petersburgo, Berlin y Londres. En esta embajada se contaban el duque de Ranzan, el conde de Boissy y el conde de Aspremont. [...] Hé aqui todas las grandezas modernas que habian ído á medirse en Verona, en la arena dejada por los romanos. Al lado de estos restos agrupábanse otras ruinas que nadie consultaba; los dipu- tados de la desgraciada Grecia. El viejo monumento de la ciudad eterna les hubiera respondido mejor que aquellos soberanos de un dia, porque Atenas alzaba al cielo sus manos suplicantes en nombre de la libertad”. Chateaubriand ( 1852 , p. 15 ). 254 Citado por Rudé ( 1991 , pp. 28 - 9 ). El Tratado de Viena y el Concierto fueron la avanzada de la Sociedad de Naciones en 1920 y las Naciones Unidas en 1945 , según el enfoque que les dio el historiador Walter Alison Phillips ( 1864 - 1950 ), cuyo libro de 1914 , aunque de tono “rancio”, fue casi profético al conceptuar aquellas expe- riencias como formas de la confederación internacional europea, i bid. , pp. 31 - 2 .

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