La intensidad del acontecimiento: escrituras y relatos en torno a la performance en Chile
97 coeficiente de exhibición que se instala sin más distancia, que la que existe entre el cuerpo del performer y los cuerpos que se reúnen como espectadores. Del mismo modo, cada performance es portadora de una conciencia radical sobre la escena, el tiempo y las fuerzas escópicas que esperan la puesta en movimiento del acontecimiento. Es más, sucede en cada performance que una vez ingresados al espacio soberano del performer, una atmósfera de tiempo grávido nos instala en el esquema ritual de la reunión, una especie de “ desbordamiento pasional, una horrorosa transferencia de fuerzas del cuerpo al cuerpo ”, como sostenía Artaud. Independiente de las valoraciones de la condición escénica y ritualista, temporal y espacial, un aspecto transversal a la acción de performance, es que no hay performance sin la voluntad corporal de resistir a la representación como fenómeno estético en sí. Respecto a ello, la experiencia en vivo de la acción performática es insustituible, el aquí y ahora de su duración suspende el curso ordinario del tiempo y, a través de una técnica de los procedimiento sobre el cuerpo, abre el sentido político de la sensibilidad humana. Volviendo sobre el argumento, la obra de performance y su inherente gramática gestual, puede ser inscrita dentro de las posibilidades de pensar una experiencia del cuerpo por fuera del poder disciplinar de la representación, en la medida que reconozcamos que el dispositivo de la representación trabaja siempre desde una puesta en fuga del cuerpo, mientras que la performance opera desde una recuperación del cuerpo como soporte y, al mismo tiempo, como objeto de experimentación. Ahora bien, si vemos que el dispositivo de la representación consiste en hacer desaparecer la mediación en el medio , y que este fenómeno es co-extensivo a todo el sistema de comunicación y control social; juzgamos que la puesta en fuga del cuerpo no es un dato aislado del sistema general de la tecnología y la representación, sino un producto esencial a su funcionamiento. Detengámonos un momento en el problema que hay entre cuerpo y representación, entre tecnología y soporte. Desde nuestro análisis, el despliegue técnico de la representación trabaja en dos sentidos, primero en una permanente desmaterialización del cuerpo , y segundo –pero en un eje inversamente proporcional al primero- en la exhibición espectacular de la imagen-cuerpo. Imagen, a su vez, derramada por todo el espacio César Vargas
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=