La intensidad del acontecimiento: escrituras y relatos en torno a la performance en Chile

La intensidad del acontecimiento. 94 sentido, el arte de performance es siempre la puesta en acto de una reflexión política sobre y desde el cuerpo. Por consiguiente, todo lo que pueda referir a un examen estético de ella ha de llevar el desarrollo de una matriz de análisis capaz de exponer abiertamente las condiciones políticas que animan su lugar de posición. Este reconocimiento estético-político del fundamento interno del arte de performance, tiene que ver con el lugar radical que ocupa el problema del cuerpo en las configuraciones actuales del capitalismo. No hay dudas de que el cuerpo en el campo expandido del capitalismo ha devenido un dispositivo privilegiado, sin el cual, no es posible analizar la singularidad y profundidad de muchos mecanismos de sujeción y sometimiento. A favor de esto, la dimensión corporal en consideración a la matriz sensible que comporta como espacio político, hace de la constitución de subjetividad un momento elemental de las relaciones de poder. En este sentido, el desenvolvimiento de nuevos agenciamientos de subjetivación -que tienen en el cuerpo un campo de batalla simbólico y material- han logrado extender la reflexión política más allá de las fronteras modernas del análisis de la subjetividad; problemas como la cuestión de género, la sexualidad, las comunidades estéticas etc., han transformado los límites analíticos del examen crítico de la categoría de sujeto. Acusando recibo de lo anterior, hemos de tener en conciencia, que cuando hablamos del cuerpo ingresamos a un territorio que ha visto en los últimos cincuenta años un despliegue conceptual y material extremadamente especializado; desde los problemas de género a las problemáticas biológicas, químicas, tecnológicas, filosóficas, estéticas y económicas; advertimos en todas ellas, en dependencia o en sus respectivos campos, una transformación que ha situado al cuerpo humano en la fuga de sus propios límites. Visto desde la matriz de las permanentes transformaciones que implica vivir en el presente, la cuestión de la subjetividad humana se ha derramado en una infinidad de heterogéneas formas de vida, de algún modo pareciera no haber un afuera de las multiplicidades (estéticas, raciales, sexuales, etc.) por las cuales transita la vida cultural y social de los individuos. En cierta forma, la ideología del individuo se ha transformado en una suerte de totalidad universal. En el lugar de la comunidad sólo hay individuos, sofisticación máxima de la ideología: anular las condiciones sociales con la psicopatología individual del yo .

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