La intensidad del acontecimiento: escrituras y relatos en torno a la performance en Chile

91 Hemos señalado hasta el momento que el “ Cuerpo del Arte ” 3 como sistema en permanente expansión y experimentación, y la “ irrupción del cuerpo ” en la performance -bajo el signo de una ruptura con los soportes-, son dos fenómenos de un mismo proceso de integración. En este sentido, la discusión sobre el disciplinamiento discursivo del concepto de performance y su progresiva integración al campo de las artes visuales es un tema a lo menos complejo. De hecho, cualquier tentativa de registrar la potencia puesta en obra por el arte de performance, nos compromete con una definición político-estética del sujeto y de su inherente base material, es decir, el cuerpo . El asunto del cuerpo, cualquiera sea la matriz crítica en las que ingrese su análisis, ha de tener, en el registro materialista de sus condiciones, un aspecto esencial para el diagnostico político de su inscripción. De este modo, la inherente base material a la que nos remite el cuerpo (como objeto de estudio), corresponde al espacio físico en que el dispositivo estético y el análisis político activan el sentido reflexivo del sujeto. Recién entrando a la emergencia del cuerpo como un acontecimiento visual y visible a partir del arte de performance, podemos abrir el espacio de una reflexión política del cuerpo en el arte. Tenemos que reconocer entonces, que la complejidad discursiva en la que está envuelto el concepto de performance es, en primera y última instancia, un problema esencial a su rendimiento conceptual. César Vargas 3 En el curso general de esta exposición, se ha reiterado el uso del concepto “ Cuerpo del Arte ” e “irrupción del cuerpo”, respecto a ello debemos aclarar el sentido y la diferencia que se expresan en cada una de estas dos claves de reflexión. Cuando hacemos mención al concepto “ Cuerpo del Arte ”, estamos pensando primero que nada en la estructura interna del Arte y, por ello, en una visión orgánica de su sistema. Ya hemos señalamos anteriormente que el “ Cuerpo del Arte ” podía ser definido básicamente a partir del principio entrópico de su funcionamiento. En este sentido, el concepto subsume toda manifestación artística al principio autocrítico que implica el trabajo con los recursos de producción y representación. Ahora y en vistas a lo expuesto, podemos ver que la “ irrupción del cuerpo ” obedece exclusivamente al sentido abierto por la performance. No obstante, la performance misma es un producto del horizonte reflexivo y expansivo del “ Cuerpo del Arte ”. Se entiende, entonces, que la emergencia del cuerpo en la performance, es una de las expresiones reflexivas contenidas en las posibilidades del concepto matriz: “ Cuerpo del Arte ”. Así, y parafraseando a W. Benjamin, podemos sostener que el arte en la época del “ Cuerpo del Arte ” se emancipa del contenido y se entrega al devenir exhibitivo de los recursos significantes; valor exhibitivo que con la “ irrupción del cuerpo ” -posibilitada por la performance- sería una las formas fundamentales que asume el principio activo de la politización del arte. Ahora, el problema sintetizado en el concepto “ Cuerpo del Arte ” no pasa tanto por la figura de un cuerpo en específico como podría representarlo el arte de performance (o cualquier otra disciplina artística), sino más bien por una actitud autoconsciente de lo que significa el Cuerpo como estructura significante y condición de posibilidad del Arte. De esta manera, el concepto con el que hemos trabajado no es representado por un cuerpo, órgano o disciplina en especial de las artes visuales, pero sí por una corporalidad respecto al sentido material de la actividad artística.

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