Esos grandes detalles: 92 relatos escritos durante la pandemia

297 Epifanías Rodrigo Wielandt Artista visual y diseñador Bajo la penumbra crepuscular, en estos días en que la coyuntura me lleva a mirar más hacia adentro, ciertas cosas se vuelven fantasmales. Algunas veces todas esas formas que emergen a mi alrededor, una vez que mi visión se acostumbra a la oscuridad, me retrotraen a experiencias vividas hace ya tanto. “Lo que pasa es que son representaciones de ciertas morfologías combinadas con interfaces sensoriales e integradas con flujos sanguíneos en las válvulas cardíacas. Supuestamente fuera de lo meramente visual, mi cuerpo actuaba como un decodificador de ese ‘eso’, abarcando mi mente, mi flujo sanguíneo y mis diferencias de presión”, me comentaba un psiquiatra. E x p e r i e n c i a U n o El otro día el fuerte percutir de un objeto duro en algún departamento vecino me retrotrajo a Curín , nombre del campo del tata Porfirio, en el verano de 1979. El otrora sinuoso camino de tierra que nos llevaba desde la estación de trenes a ese lugar parecía no terminar jamás. Una vez en la casa lo usual era comer mucho, bañarse, tomar sol, jugar con los animales… En fin, lo que se hace corrientemente en los veraneos en el campo. Al acostarnos, todos los primos hombres dormíamos en una habitación muy grande. Cuando se apagaba la luz alguien comenzaba a golpear muy fuerte –como con un palo– contra una puerta grande, clausurada y llena de postigos que estaba en nuestra cabecera y que daba a una bodega. Luego hacían correr cientos de frutas por el suelo de dicha habitación aledaña y azotaban otras contra esa misma puerta y sus postigos. Finalmente sentíamos a la Lola, una linda yegua dorada, “ La conclusión que se ha sacado de lo planteado por el Papa Juan Pablo II hace unas se- manas es que ya no existe el infierno… En cirscunstancias de que tanto el infierno, como el purgatorio y el cielo son estados, lo cual es completamente exacto y siempre ha sido así. Pero el Papa agregó algo que yo creo fue culturalmente imprudente: dijo que el infierno, el purgatorio y el cielo no son lugares… Le sumó además: ‘no hay arriba ni abajo’… Ahora ahí… yo me paro en dos pies –a pesar de que estoy sentado– y digo lo siguiente: si no ‘hay arriba y abajo’ ¿cómo se entiende entonces el Credo, que dice en latín descendit ad ínferos , descendió a los infiernos? … Si no hay lugar ¿Cómo descendió? Porque yo creo en el Credo tal cual es… Cuando el Credo dice: La ‘Resurrección de la carne’, yo siempre he creído y sigo creyendo que es la ‘Resurrección física de la carne’… Creo en la ‘Resurrección de la carne’… ¿Y si no hay lugar, dónde está la carne? ” Un exaltado Armando Uribe en “La belleza del pensar”, Octubre de 2010.

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