Esos grandes detalles: 92 relatos escritos durante la pandemia

294 Aquello que excede a lo decible se manifiesta como una diferencia sensible, estética e imaginaria, lo cual, ocurre en el caso de toda imagen que posea la potencia de hacernos experimentar algo más que lo que permiten los meros clichés. Esto es lo que me interesa por sobre todas las demás cosas, es decir, ese excedente que solo es captable por virtud de la inteligencia de la visión, en el caso de la obra de artes visuales, y que implica reconocer la aparición de un nuevo campo de formas o de una “óptica nueva” si se quiere. Dicha inteligencia que se ha menospreciado y desfavorece, sin embargo, otorga al ser humano la extraordinaria facultad para la comunicación simbólica por medios estrictamente sensibles y la invención y exploración de nuevas “realidades”. Plantean algunos filósofos muy “sensitivos” (aquellos que no sospechan de la sensibilidad humana, sino al contrario), que cuando reconocemos el “arte”, entonces, vemos algo “verdadero”: ¡positivo y ajustado! Aquí, lo “verdadero” se manifiesta como lo “Bello”, es decir, según el reconocimiento de que habría un límite

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