Esos grandes detalles: 92 relatos escritos durante la pandemia

273 Tener un trabajo, un techo, comida, la fortuna de hacer lo que más me gusta, mientras en los medios aparecen centenares de imágenes de la precarización, la enfermedad, el abandono y uno siendo un mero espectador… O quizás hoy más que nunca es importante considerar los detalles, pues son una parte del todo, nos permiten conectar las ideas, analizar, pensar, sensibilizar. Desde la vereda del arte, en donde al parecer no existe un rol, el detalle se puede volver parte absolutamente escencial para capturar una experiencia. Reparar en los detalles se vuelve un acto poético, prácticamente burgués, y en mi experiencia personal, es de carácter vital para poder conectar con aquello que los materiales también quieren expresar. Es por esto que reparo en la relación del tacto con lo material, con lo vivo, con lo sensitivo. Recuperar ese territorio dormido no sólo desde lo que se hace si no con quienes y para quienes se hace. De ninguna manera represento de manera transversal a lo creativo, pero esta, mi vereda, prefiere resistirse al distanciamente como una práctica adquirida y prevalecida, prefiriendo conectarse más alla de lo burocrático, volviendo a recuperar los tejidos humanos más fortalecidos, pues nos constituimos de redes para poder sostenernos. Sueño con el momento en el que volvamos a reencontrarnos, abrazarnos con una mirada y tocarnos el alma con solo tener la certeza de que este momento no nos separará, si no que más bien nos unió para ahora tocarnos distinto, tocarnos con el alma.

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