Esos grandes detalles: 92 relatos escritos durante la pandemia

272 Si bien creo profundamente en que las relaciones corporales deben estar reguladas por el respeto, esto nos llevo a un punto en donde para muchos esta distancia hasta resulta más cómoda. Claro que es agradable respetar el espacio personal, y por supuesto que no quiero que me toquen sin que yo de alguna manera lo concienta, pero me asusta el posible escenario en donde sujetarse de las manos, abrazarse de manera honesta, el delicado roce de dos manos que deciden acercarse, o incluso el mirarse a los ojos se dé sin que esto pueda resultar amenzante, si no que un acto sincero, humano. Me preocupa que de alguna manera toda esta situación cambie la forma en que nos trataremos una vez recuperada esa ansiada “normalidad”, y que así consiga individualizarnos aun más logrando hacernos creer que sólo de esta manera nos encontraremos protegidos, transformandose en el arma de violencia más pasiva en la que los nuevos sistemas de control se introduzcan para modificiar y alterar nuestras practicas cotidianas. Quizás, este puede ser solo un detalle, y quizás tambien puede que tenga una visión exageradamente romántica o ingenua. Tal vez he visto mucha ciencia ficción o probablemente algunas lecturas han condicionado la manera en la que percibo este estado mundial… ¡qué tremendamente contradictorias se vuelven las emociones cuando nos volvemos concientes del acechante peligro! Sobre todo cuando estas aparecen en relación a los aparentes privilegios que se tienen.

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