Esos grandes detalles: 92 relatos escritos durante la pandemia
261 El sonido acogedor de la lluvia Pablo Wilson C. Ingeniero Comercial Este año ha llovido más que en los anteriores y siempre me gustó sentir el sonido de la lluvia sobre el techo de la casa, especialmente si es de noche y estoy acostado. No sé qué sensaciones ricas de infancia me evoca y esta temporada he podido apreciarla y disfrutarla con mayor intensidad. Como habitualmente duermo mal y me despierto varias veces durante la noche, he aprovechado estas oportunidades de desvelo para acercarme a la estufa a leña y al calor de ese fuego de hogar sentir la música de la lluvia en el techo. Con la luz apagada y al solo resplandor del fuego el placer es aún mayor. Me siento protegido, en un ambiente acogedor y cálido y no me dan ganas de salir de ahí. En una de esas desveladas me pilló la madrugada cuando aún estaba oscuro, el ruido del camión recolector de las basuras con los silbidos y gritos de los operarios, sólo un par de minutos, el rebote de los recipientes de plástico contra el pavimento, el motor del camión y otra vez el silencio y nada más que el sonido de la lluvia. De vuelta a mi zona de placer, ahora la sensación es diferente, mientras yo sigo tan cómodamente sentado al lado del fuego, pienso en esos trabajadores que llevan ya mucho rato despiertos y a la intemperie soportando el frío y la lluvia mientras realizan una labor tan esforzada y poco reconocida, en contacto con la suciedad y malos olores y que gracias a ellos se mantiene limpio el barrio y la ciudad. Además de ellos pienso en tantas otras personas que están ahora trabajando, y lo han hecho toda la noche en muchas actividades necesarias para que la ciudad funcione bien, y en estos momentos pienso especialmente en los que cumplen turnos en hospitales y clínicas, no sólo soportando el frío y el sueño, sino también arriesgando su vida por personas que no conocen. Este tiempo de confinamiento me ha servido para pensar en los demás, veo que de verdad estamos interconectados, que no hay oficios o profesiones más importantes que otros, pero nuestra sociedad no los sabe valorar, que hay demasiadas injusticias que corregir y que no puedo quedarme encerrado en mi zona de confort. Pero mañana (más rato) será otro día y un ratito mas de placer (culpable?) me ayudará a estar de mejor ánimo para pensar en qué y dónde puedo aportar mi esfuerzo para que todos podamos en algún momento disfrutar del sonido acogedor de la lluvia.
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