Innovar para educar
La convicción de que la historia y las ciencias sociales son un cata- lizador de relaciones sociales, un estímulo esencial en la construc- ción y consolidación de habilida- des de pensamiento crítico de la realidad social, un instrumento de transformación (Giroux, 1990) y un facilitador en el propio proceso de individuación (Stiegler, 2015), nos propuso el desafío pedagógico de concebir al estudiante como un agente activo de su proceso de aprendizaje. Por esta razón, nues- tro proyecto se enfocó en desarro- llar una estrategia de simulación de tres instancias históricas por parte de los y las estudiantes de 8° Bási- co, 1° y 2° medio, desde un enfoque basado en la compresión empática como acto de desvinculación par- cial y contextualizada de nuestra contemporaneidad. Nuestro pro- pósito era que los y las estudian- tes ejercieran una comprensión situada de los caracteres políticos, sociales, culturales y afectivos que otorgan significado a un espacio humano y temporal que antecede al nuestro, para así entender los propósitos de las acciones ajenas, identificando los motivos e intere- ses que las explican y los procesos que desencadenan. 29
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