Prácticas pedagógicas en la diversidad: III Coloquio de Danza y Educación

II. CONTEXTO ESCOLAR Y DANZA El trabajo corporal desde la danza en el contex- to escolar no tiene relación con la enseñanza de técnicas o estilos de baile, sino con que los niños exploren y descubran su cuerpo, sus movimien- tos, sus formas de comunicación corporal, su manera de moverse, de expresarse y de ser. Es por ello la importancia de procesos didácticos pertinentes, donde, más que “enseñar”, facilite- mos la posibilidad que ellos vuelvan a conectar- se consigo mismos. Ahora bien, nos preguntamos, ¿qué de toda la danza es posible considerar para trabajar con niños en prekínder y kínder? ¿Qué contenidos? ¿Qué estrategias? ¿Qué procesos evaluativos? No es fácil tomas decisiones al respecto, pero hay tres elementos que son esenciales a consi- derar: primero, que el juego es la principal for- ma de aprendizaje de los niños en la primera in- fancia; segundo, el contexto educativo y social; y tercero, permitirles que descubran y experi- menten más que darles respuestas. Si bien en el campo de la danza existen diversas posibilidades de abordar el trabajo corporal, es importante focalizar el alcance curricular hacia elementos troncales de la corporalidad y el mo- vimiento, y que son transversales en prekínder y kínder: autoimagen, reconocimiento de las partes del cuerpo y sus posibilidades de mo- vimiento, lateralidad, vínculo cuerpo-espacio, vínculo cuerpo-energía, movimiento espontá- neo y exploración a través de los sentidos. Pero también es posible abordar elementos como peso, relación del cuerpo con la música, fomen- tar experiencias sonoras, relación del cuerpo/ movimiento con el tiempo, formas de locomo- ción, y, por qué no, aprendizaje de patrones de movimiento, o frases de movimiento, como una manera de profundizar en el aprendizaje de ciertos contenidos, como también darles la posibilidad de crear. Como señala Abad (2014): “el cuerpo es el principal generador de la emo- ción que movilizará después la representación gráfica y plástica, la expresión oral y escrita, la consciencia del movimiento en la danza, la pro- ducción y percepción de sonidos (o cuerpo sono- ro), la omnipotencia de transformar espacios y objetos en las instalaciones o espacios de juego, etc. Pero también la empatía, la mirada, el goce estético, la esperanza y el bienestar son acciones vivenciales que se experimentan desde esa tota- lidad biológica, emocional, psíquica y social que reconoce la importancia de una cultura corpo- ral como portadora de valores y conocimiento” (p.71). De acuerdo a lo anterior, es de suma relevancia abordar esta cultura corporal desde los prime- ros años de vida, desde los inicios del proceso educativo escolar, tomando siempre en cuenta los intereses, inquietudes y exploraciones per- sonales de los niños, pues pueden ir abriendo siempre nuevas oportunidades para conectar su propio mundo con la exploración y conoci- miento corporal. Frente a este escenario, junto al alcance curricu- lar, el trabajo corporal debe considerar el contex- to social en el cual están insertos los niños. No es lo mismo abordar la corporalidad con niños en cuyas familias ha habido diversas situaciones de violencia, a hacerlo con quienes han tenido la posibilidad de tener un mayor acercamiento al cuerpo, dado que sus familias los incentivan a ju- gar, a explorar, a tener experiencias corporales y donde no existen episodios de violencia. III. PROGRAMA DE EXPRESIÓN CORPORAL Y DANZA En el Colegio Parroquial San Miguel, tanto en prekínder como en kínder, conviven estudian- 95

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