Gobernanza y protección de derechos civiles y políticos en contexto de Pandemia COVID-19

países como Estados Unidos que tienen gobiernos federales fuertes, a la hora de tener que conseguir equipamiento clave se han visto sobre- pasados y han mirado al Estado nacional; los propios gobernadores han exigido que el gobierno nacional haga una parte. En todo el mundo han sido los Estados quienes han jugado roles centrales, y han podido hacer- se cargo de la pandemia y dar la respuesta necesaria. Los Estados, y los países, tienen que afrontar estos retos creando el ne- cesario espacio fiscal para invertir en el acceso a la salud, la alimentación adecuada, y la educación. El Banco Mundial lanzó un informe que indi- caba que el 70% o el 80% de la riqueza de los países desarrollados, de- pendía del recurso humano, en cambio en los países en desarrollo solo el 40% lo hacía. Claramente, los recursos humanos en países desarrollados son recursos que tienen mayor educación, mayor destreza y, más acceso a la tecnología, un conjunto de cosas que finalmente permite mayor pro- ductividad y finalmente mayor riqueza. En los países en desarrollo justa- mente esa “no inversión” en el Capital Humano, implica que justamente no sean el factor central en la generación de riquezas. Las conclusiones indican algo evidente, lo que uno gasta en salud es una inversión en salud y no hay que verlo como costo. Hay países que no tienen ese espacio fiscal y es clave generarlo para que los países puedan invertir en la salud, en la alimentación adecuada, y en educación. El prestador de servicios puede ser privado, pero el propósito de su ser- vicio es el bien público, por lo tanto, exijamos todas las garantías. Los esfuerzos del Estado tienen que concentrarse en poner en pie progra- mas de prestaciones sociales que aseguren el uso y el derecho, como prestaciones públicas, que incluyan los que se ven o que podrían verse más afectados por la crisis, respetar los principios de transparencia, de participación y de responsabilidad, porque los programas y planes nacio- nales de seguridad social tienen que ser transparentes, y los beneficiarios tienen que poder participar en la administración y contribuir en igualdad de género. En Estados Unidos hay una discusión muy fuerte hoy día, bajo la interrogante de qué tiene que venir primero la salud o la economía. La verdad es que esa es una controversia falsa, porque evidentemente te- nemos que salvar las vidas, lo primero, pero también en algún momento vamos a requerir generar actividad económica, para lo que hay que gene- rar consensos nacionales, trabajar en planes plurianuales de inversión en sectores claves y cuestionar dogmas económicos que han demostrado su fragilidad. .22. POSITION PAPER N°2 MICHELLE BACHELET JERIA Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

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