Mejorar la educación : aprendizajes desde la investigación educativa
Mario Sobarzo Morales 72 Hacia una filosofía situada El filósofo y sociólogo Jurgen Habermas ha propuesto una línea argumental, a partir de lo que llama Estado democrático de derecho , para cerrar la cesura entre la autonomía individual y el lugar político que ocupamos. En las sociedades en que el marco de legitimidad trascendental ha entrado en crisis y los campos de la autonomía individual y la soberanía política necesitan legitimarse para funcionar adecuadamente, la aparición de estos dos campos de autonomía (privada y capacidad de autogobierno político) generan un campo de tensiones. Este campo de tensiones solo puede ser su- perado por la mediación del derecho y su legitimidad vinculada al sistema democrático y su capacidad de incorporar nuevos sujetos al campo del reconocimiento jurídico. La tesis del filósofo alemán es que la autonomía privada de los ciudadanos de iguales derechos se asegura solamente si se activa, a su vez, su autonomía de ciuda- danos/as del Estado, haciéndolos/as partícipes de la producción del sistema jurídico y garantes de su legitimidad. Sin embargo, aunque la solución es no solo plausible, sino legítima y coherente con los marcos normativos y procedimentales de las sociedades laicas y pluriculturales actuales, aún no implica a los sujetos que debieran sentirse interpelados a defender su derecho. Este ámbito agonal o agonístico del derecho ha sido relevado por Jacques Ranciére para referirse a la ampliación de los derechos que son incluidos en lo político. Cuando las modernas sociedades democráticas establecieron su fundamento en la apelación al pue- blo como legítimo soberano, desplazando a Dios, la naturaleza, la historia, la nación o la raza, lo que hicieron fue instalar en el centro mismo de la política el desacuerdo, nos señala este autor. Debido al uso del término pueblo , la ambivalencia entró en la política con justo derecho, pues en dicho concepto está incorporada la idea central del pueblo como totalidad (por ejemplo, el pueblo chileno son todos/as los chilenos/as, sin importar la raza, la etnia, el género, etc.), pero también está la particularidad de la parte que no tiene parte, los no incluidos en la cuantificación y el reparto de lo sensible, sea esto del ámbito de la belleza, la palabra pública o los beneficios económicos y sociales. Esta parte de quienes no tienen parte y su legítimo derecho
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