¿Qué investigamos nosotras?

42 ¿qué investigamos nosotras? de la incorporacióndel cambioenel nombre social paraestudiantes transgénerode laUniversidaddeChile, aprobadoenmayode2018 7 . Mientras tanto ¿Servirá entonces hablar desde las categorías del género binario sumándole un “otro” o “no se sabe”? Creíamos que no. Creíamos que perpetuar estas discusiones de la segunda ola del feminismo no nos hacía sentido en el siglo XXI. Pero invisibilizar el género nominal o género asociado socioculturalmente a un nombre de pila en su capacidad de afecto es también invisibilizar una dimensión del género, una dimensión social e institucional que actúa constantemente en las relaciones en que estamos insertas y que se tejen en la tesis como textualidad del conocimiento científico universitario. Así, sin por ello dejar de reflexionar sobre el binarismo que implica, vemos que el género no está solo en la autoidentificación: se encuentra en la forma de narrar, en las lenguas utilizadas, en las autoras citadas. Está en múltiples lugares y nunca está solo, como categoría aislada, sino en constante relación. Esta apología del uso del género -en lugar de emanciparnos de ella- queremos dirigirla hacia el plano relacional que trae a la conversación. Según la variante tecnofeminista, el “género” como categoría es compleja, puesto que no es lo que una posee, es más bien una relación. “El género es siempre una relación, no una preformada categoría de seres o una posesión que una tiene. El género no pertenece más a hombres que a mujeres. Género es la relación entre varias y constituidas categorías de hombres y mujeres (y varios otros tropos ordenados), diferenciada por nación, generación, clase, linaje, color y mucho más”. (Haraway, 2004:19) Ymás que ello, el género nunca está solo. Género, raza y producción de conocimiento representan un entramado de relaciones que generan las formas de pensar y actuar en el mundo. Producen ciencias, información y personas, humanos y no humanos, interactuando y existiendo continuamente, sin parar. Como advierteHaraway, “el género y la raza nunca han existido por separado y nunca consistió en sujetos hechos con extraños genitales y curiosos colores. La raza y el género son siempre entrelazadas, difícilmente separables analíticamente, categorías relacionales. Las formaciones (no esencias) raciales, de clase, sexuales y de género son, desde el principio, peligrosasmáquinas que protegen las ficciones hegemónicas y los poderes de lamasculinidad civil europea. Ser poco hombre es ser incivilizado, ser oscuro es ser desobediente: estasmetáforas han importado enormemente en la 7 https://www.uchile.cl/noticias/143476/u-de-chile-aprobo-el-uso-del-nombre- social-para-estudiantes-trans

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