Manual de oftalmología
Oftalmología 54 Aspecto al fondo de ojo en NOI y campo visual con defecto altitudinal inferior. 4. Compresión del nervio óptico: se caracteriza por una baja de la AV lenta, progresiva, uni o bilateral. Sospechar en neuritis retrobulbar que no resuelve. Generan reflejo fotomotor alterado (DPAR) y atrofia del nervio óptico, en el CVG podemos ver escotomas centrales o defectos bitemporales.. Las causas más frecuentes son los tumores de hipófisis, seguidos de los meningiomas y tumores propios del nervio óptico. Se deben estudiar con neuroimágenes y el manejo es el tratamiento de la enfermedad de base. Alteraciones de la Motilidad Ocular Diplopía: El enfrentamiento de un paciente con diplopía (visión doble), debe necesariamente incluir una evaluación neurológica exhaustiva. Dentro de la historia siempre es necesario evaluar: ¿Es la diplopía monocular o binocular? ¿es transitoria o permanente? ¿es de aparición gradual o aguda? ¿las imágenes se desplazan de forma horizontal o vertical? ¿Hay dolor asociado a la diplopía? ¿La diplopía cambia con las diferentes posiciones de mirada? Diplopía monocular: Ocurre cuando la visión doble de un objeto se mantiene al ocluir uno de los ojos. Las principales causas son: vicios de refracción (astigmatismo), ojo seco severo, catarata, desplazamiento del cristalino o lente intraocular. Diplopía binocular: El paciente refiere ver 2 imágenes de un mismo objeto, una de las cuales desaparece al ocluir alguno de los ojos. Ocurre cuando los ojos no se mueven en forma sincrónica uno con el otro. Entre sus causas podemos encontrar: parálisis de alguno de los nervios que controlan los músculos extraoculares (III, IV, VI nervios craneales), alteraciones orbitarias musculares (enfermedad tiroidea ocular), o patologías neurológicas (miastenia gravis). Parálisis del Tercer Nervio Craneal: El III nervio craneal (oculomotor) inerva el músculo elevador del párpado, recto superior, recto inferior, recto medial y oblicuo inferior, además de llevar las fibras parasimpáticas hacia el constrictor del iris. El cuadro clásico de una parálisis del 3er nervio implica un ojo desviado hacia abajo y hacia afuera, asociado a ptosis severa, ya que aún funcionarán el sexto nervio craneal (inerva el músculo recto lateral) y el IV NC (que inerva el músculo oblicuo superior). Si el cuadro además está asociado a midriasis se denomina parálisis del III NC con compromiso pupilar . La mayoría de los casos sin compromiso pupilar están asociados a eventos isquémicos microvasculares, por DM o HTA. En los pacientes que presentan una parálisis del III NC con compromiso pupilar, se debe descartar de forma urgente un aneurisma en la arteria comunicante posterior. Parálisis de tercer nervio craneal derecho sin compromiso pupilar Parálisis del Cuarto Nervio Craneal El IV NC inerva el músculo oblicuo superior. Es una parálisis de difícil diagnóstico, debido a que su presentación no es tan evidente como las dos anteriores. Los pacientes presentan diplopía vertical, con hipertropia del ojo comprometido e inclinación de la cabeza hacia contralateral de la lesión. Las causas incluyen traumas menores, eventos isquémicos y congénito. Paciente con parálisis de cuarto nervio craneal izquierdo. Se observa hipertropia izquierda. Parálisis del Sexto Nervio Craneal El VI NC inerva el músculo recto lateral. Produce una diplopía horizontal, con imposibilidad de abducir el ojo afectado. El ojo estará “hacia dentro” (endotropia). Debido a las relaciones neuroanatómicas del VI NC, hacen que sea susceptible a procesos que traduzcan hipertensión endocraneana. Otras causas son trauma, y eventos isquémicos microvasculares por DM o HTA, esto último es lo más frecuente.
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