Manual de oftalmología: curso quinto año

Oftalmología 4 Inervación Orbitaria En este punto se hablará principalmente de la inervación dada por el III par dado su importancia anatómica. Mayor información será entregada en los capítulos de neuroftalmología y de estrabismo. El tercer par craneal está a cargo de la inervación de músculos extraoculares. Se subdivide en: - rama superior , que inerva el recto superior y el elevador del párpado - rama inferior que inerva al recto medial, al inferior y al oblicuo inferior. Además, el tercer par presenta fibras parasimpáticas que están a cargo de la inervación del iris y músculo ciliar provocando miosis y acomodación con su estimulación que nace en el núcleo accesorio del oculomotor (Edinger Westphal) a nivel de los colículos superiores a la altura del mesencéfalo y, que viajando a través de la rama inferior del tercer par, se divide de esta y sinapta a nivel del ganglio ciliar sólo con sus fibras parasimpáticas. Este núcleo también se ve estimulado por el reflejo fotomotor por estímulos provenientes del cuerpo geniculado que a su vez recibe estímulos desde las células ganglionares, los cuales son enviados a la corteza para interpretación en un 80% y a la vía del reflejo fotomotor en un 20%. El compromiso del III par asociado a midriasis, debe hacer sospechar compromiso de las fibras más externas de la vaina del nervio, por lo que debe descartarse una lesión compresiva como un aneurisma. En el ganglio ciliar también encontramos fibras simpáticas provenientes de los nervios simpáticos pericarotideos, pero que no sinaptan a nivel del ganglio (al igual que las sensitivas) sino que pasan por ahí hasta llegar a su efector en el músculo ciliar y constrictor pupilar haciendo un efecto contrario a las fibras parasimpáticas produciendo midriasis. Esta última vía se ve alterada en el síndrome de Horner. Los demás nervios que inervan los músculos extraoculares ya se mencionaron previamente y corresponden al VI par que inerva al recto lateral, y al IV par que inerva al oblicuo superior. Cristalino El cristalino presenta una estructura que se divide en cápsula, corteza y núcleo. El núcleo está compuesto por varios subnúcleos dependiendo de la edad del paciente, pudiendo presentar uno embrionario, infantil, adulto, etc. La cápsula es una lámina basal, la más gruesa del cuerpo. En el ecuador del cristalino se encuentran las stem cells que se van dividiendo hacia anterior para formar el epitelio, y que van perdiendo su contenido citoplasmático hacia el centro del cristalino manteniendo su transparencia y formando los distintos núcleos. El cristalino puede cambiar su poder dióptrico pudiendo ser en promedio desde 19 a 33 dioptrías, según su diámetro anteroposterior modificado por el cuerpo ciliar. Con los años las proteínas cristalinianas conocidas como cristalinas pueden ir acumulando proteína intrínseca mayor, la cual es una de las causas de la opacificación del cristalino, formando cataratas. Cualquier opacidad del cristalino es considerada como una catarata. Catarata Polar Posterior. Conjuntiva Es un epitelio estratificado que varía de escamoso a columnar, pero es principalmente columnar. En condiciones normales, presenta abundantes células caliciformes que producen mucinas, componente fundamental de la lágrima. Es importante recalcar que no toda melanosis conjuntival es patológica, y que hoy en día es cada vez más frecuente observar melanosis conjuntival secundario a la migración de otras razas con mayor pigmentación fisiológica. La conjuntiva es un tejido que recubre a la cápsula de tenon (dependencia de la aponeurosis de los músculos) y a la esclera por anterior, además presenta reflexiones que recubren la cara interna de los párpados, de esta forma se subdivide en conjuntiva bulbar y tarsal. Tanto la conjuntiva tarsal como bulbar pueden presentar enfermedades benignas, como una conjuntivitis o un pterigion, como también patología maligna como un carcinoma, o un linfoma. Pterigión

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