El discurso público de Pinochet : un análisis semiológico

sino que además el poder público debe velar porque no reciba presiones de ningún tipo, como sería, por ejemplo. la fijación de sueldos fuera del juego de demanda y oferta en el mercado laboral. La institución económica aparece regida por leyes naturales que el hombre no debe contrariar. Pero no sucede lo mismo con la institución política. El término "nueva democracia" es un reconocimiento a la experiencia de vulnerabilidad respecto de las debilidades humanas. Por lo tanto, no puede entregarse la democracia a la dinámica de su autodesarrollo. Es racional que el juego económico sea librado a su propio arbitrio, pero resulta irracional hacer lo mismo con el juego político. Los ejecutores del juego económico no son vistos como posibles desvirtuado– res o destructores, por cuanto son dominados por leyes "objetivas°". Al contrario, los políticos sí son capaces (y así lo ha demostrado la historia) de aprovecharse del . juego institucional para destruir la patria. No existe o no ha existido en el plano social y político un equivalente "objetivo" que moldee las pasiones, los apetitos y los instintos de quienes sólo buscan intereses egoístas y particulares. De ahí entonces la dificultad de encontrar, en la formulación del discurso, tanto en el pasado como en la actualidad, un modelo aceptable de fostitucionalidad política, el tipo de Estado que se quiere o necesita cons– truir, más allá de la encarnación personalizada del poder. Presentamos a continuación dos cuadros en los que bajo la forma de oposiciones aparecen los elementos definítorios en el discurso de esta nueva institucionalidad. so

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