Asi trabajo yo - tomo IV
Juan Jara, isleño que se crió en la caleta de pescadores de Puerto Sur, abandonó la pesca por la recolección del esquivo agar-agar. No le interesó en demasía continuar con la tradición de sus padres: a\·enturarse diariamente en el Pacífico en las frágiles embarcaciones. Prefirió luchar con el mar, pero en tierra firme. -Cuando empezó la enfermedad por el pelillo en la isla -co– menta-, yo al tiro me dije: "Esta es la mía", v no me ocupé mús de los botes. Claro que la profesión tiene sus desventajas: uno lignito se achaca con el reumatismo que le llaman, \" como no tiene uno un médico que le diga usted tiene esto y esto, uno sigue en la rueda. Y aunque se lo dijeran, también, porque uno se acostumbró a tener sus pesitos en el bolsillo, difícil que uno deje <le trabajar. ··y los pesitos se necesitan, más que sea pa alegrar el cuerpo de \·ez en cuando, porque no porque uno \"Írn en la isla uno no se tienta. Claro que a algunos los entusiasma esta cuestión y úven r trabajan sólo para tener para comer v tomar. Esos son los solte– ros, que no tienen responsabilidades v que antes de que se les acabe la cuerda lo pasan lo mejor que pueden. Uno cuando joven lo hizo igual que ellos " no se arrepiente, porque si después uno se chanta. ¿quién puede decir nada? Los muchachos, cabreados a yeccs de mirar mar y mar para donde se \'uelvan, se juntan en pa– tota, con sus buenos pesos si es que el pelillo ha estado generoso, v se van al continente, pa hacer zumbar la plata. Se van general– mente a Lota, o Coronel, donde la Esmelda, o cualquier otro chin- 9 J
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