Asi trabajo yo - tomo IV

que llega toda embarrada, vive en las nubes, se lo pasa dibu¡ando, \' no hay forma de que haga hablar las letras. ''Es \'erdad, vo no le he podido nunca hacer hablar las letras. aunque sé cuál es ]a p, la ch. .. "-Esta Anita está mal de la cabeza -dijo la profesora-, no me la traiga nunca mas. "Y nunca más fui a la escuela, a pesar de que el carabinero del reten me decía: "Anita, te conviene". Pero a muchas de las loceras que hay en Quinchamalí, v de mi edad, les pasó lo mismo. -\hí tiene usted la Práxedes Caro, una de las mejores, que ha salido en cuanto calendario ,. entrevista hav, ella también se pelió con la profesora. Es que a las verdaderas loceras no nos entraba nada más que la greda . Y, como a nuestra edad era prohibido locear, la cosa tentaba más. Era trabajoso. sí, era trabajoso, pero va le hab1amos tomado el gusto \' no había caso de hacernos desistir. Y a mujercita "A los quince, dieciséis años, va mujercita. empecé a meter toda mi dedicación en esto. En las mañana-s le ayudaba a mi ma– má con los cabros, con el guiso. v la comida pa los animales tam– bien. Habian una :\Iaría \ una :'.\Iercedes Figucroa que se empeña– ron también en que vo apriendiera, así como la Pechoña .\nbbue- 57

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