Teoría y práctica del diseño urbano para la reflexión de la ciudad contemporánea

Metodologías y marco de acción del diseño urbano La interacción público-privada en situación de calle 17 Sin embargo, y aunque dista de ser un giro radical, algo está empezando a variar, y es probable que ello mismo hubiese justificado la mencionada iniciativa de readecuación de la Política desde el poder Ejecutivo. En lo concreto, aparecen emergiendo algunas “disfuncionalidades” que inquietan a los agentes inmobiliarios en cuanto: (1) disminuyen las oportu- nidades de inversión de alta rentabilidad a corto plazo; (2) inducen ciertas renuencias en los ofertantes, hoy mejor in- formados del valor de cambio de sus propiedades; (3) ocasio- nan resistencias de parte significativa de los organismos de crédito; y (4) generan la indocilidad de un número creciente de consumidores potenciales, quienes, ante una coyuntura de sobreprecios 3 y conjurando la presión de un juego especula- tivo al que se sienten forzados a entrar, incluyen en sus ecua- ciones de decisión la hipótesis de futuros problemas de cali- dad de lo construido, por el supuesto deterioro por desgaste emanado de la contracción de los costos de producción de las empresas constructoras. En el nivel político, y como contrapartida, la localización y con- textura espacial adoptada por muchos de los nuevos proyectos urbanos han promovido el desenvolvimiento de posturas acti- vas que se traducen en la constituciónde grupos de divergencia y rebeldía, los cuales se tornan en reivindicativos, adquieren pujanzas y no pocas veces pasan a la llana confrontación en un juego de intereses encontrados en varios niveles. La expe- riencia de aprendizaje de tales grupos, así como se viene ci- mentando en demandas dirigidas hacia el contenido neto de los discursos y el alcance de las herramientas, ha logrado vigo- rizar sus posiciones tácticas en la lucha por el mejoramiento de la calidad de vida, las condiciones de accesibilidad, la de- fensa del patrimonio y la recuperación de los vecindarios. A la postre, y aunque parezcan un tanto “marginales”, los conflic- tos que inducen estánmotivando nuevas ymayores exigencias sobre el quehacer urbanístico y comprensiblemente sobre la consideración del sesgo que refrena las capacidades orienta- doras y reguladoras de instrumental disponible (Ver Figura 1). 3 Véase, como referencia, el texto de Fernández Durán, Ramón (2006).

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