Malestar y destinos del malestar: políticas de la desdicha vol. 1

188 – malestar y destinos del malestar Políticas de la desdicha simbólica de la palabra como la incidencia real de la voz. Sin embargo, ella no parece darnos muchas pistas cuando se trata de precisar la llamativa reunión que, no obs- tante, subraya explícitamente. En efecto, bien podemos preguntarnos por el carácter de dicha omisión del don; preguntarnos, igualmente, si ella proviene del sujeto o si ella adviene del Otro. Por cierto, el contexto parece indicar que la mencionada omisión sería introducida por el Otro; pero cuando se juega en un plano distinto al oral –cuando, por ejemplo, lo concernido es el campo anal–, ¿la omisión sigue viniendo del Otro? Además, la indicación nada parece sugerirnos cuando se trata de reconocer aquello que, en el don, pudiese llegar a traducirse en mandato. Y, ¿dónde queda el don cuando su ausencia se inscribe como mandato? ¿Se sigue tratando del don cuando adviene el mandato? Dar, recibir, devolver… Pero si de don se trata, quizás podamos orientarnos mejor en función del don mis- mo y abordar el asunto a partir de aquel texto inaugural de Marcel Mauss 10 , el Ensayo sobre el don . Como es sabido, se trata de un estudio que concierne tanto a asuntos jurídicos como económicos, en la medida que, como el autor lo subraya, los inter- cambios de don constituyen un régimen económico reglado y no espontáneo, como lo pretendería la semántica clásica del obsequio. No obstante, el don no es sólo un hecho jurídico y económico, pues en las sociedades estudiadas, derecho y economía se presentan ampliamente entremezclados en toda la vida social del grupo, de modo que el don constituye un fenómeno social total . En el don confluyen las más variadas instituciones (religiosas, jurídicas y morales), se expresan toda suerte de principios (políticos, económicos y estéticos), concurren las más polares áreas de la vida, se mezclan lo privado y lo público, lo individual y lo grupal, lo familiar y lo tribal. En el don, es la sociedad en su conjunto la que se compromete y se moviliza como un todo. El primer hecho fundamental que señala Mauss es que el don posee un carácter notablemente mentiroso. En efecto, el don se reviste de una naturaleza voluntaria, libre y gratuita, pero el regalo, el presente, el saludo, el cumplido, constituyen pro- fundas obligaciones y se sostienen en un interés económico mayor. El don no es cuestión de voluntad libre, sino que de sumisión obligada; no es asunto de iniciativa privada, sino que de ley pública. Es que el don no es simplemente dar, sino que dar y recibir: aquel que da genera una deuda y aquel que recibe acepta deber. Pero no se trata de un tipo de intercambio en el que el don se encuentre determinado por reglas trascendentes que definan las formas del dar y del recibir. Más bien se trata de que 10 Marcel Mauss, “Essai sur le don. Forme et raison de l’échange dans les sociétés archaïques”, en So- ciologie et anthropologie (1950 [1925]; Paris: PUF/Quadrige, 1999), 143-279.

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