Malestar y destinos del malestar: políticas de la desdicha vol. 1

156 – malestar y destinos del malestar Políticas de la desdicha del siglo xviii, además de un derecho de marca, que data desde el desarrollo de la industria y del comercio hacia el final del mismo siglo 10 . Entre los dos, en Francia por ejemplo, Luis xvi fue el primero en entregar privilegios a ciertas raras fábricas, como el propietario alsaciano de las cocinerías de Dietrich, para protegerse de la competencia. Asimismo, desde el siglo xv y con la invención de la imprenta, el rey había dado derechos exclusivos sobre sus propias obras a autores como Rabelais, La Fontaine o Molière, lo cual no se hacía en aquella época por otros escritores menos conocidos. Este derecho es, sin embargo, contestado no solamente por ciertos mili- tantes políticos, incluso economistas liberales, que lo juzgan inadaptado, inhibidor y, en ocasiones, contraproductivo 11 . También ha sido transgredido por ciertos au- tores o artistas: el ministro alemán de Defensa, Karl-Theodor zu Guttenberg, de- bió renunciar en 2011 luego de haber entregado una tesis de derecho íntegramente extraída de Internet, lo cual fue un escándalo, aunque, aparentemente, este enorme plagio pasó desapercibido en la universidad donde había defendido la tesis. En 2010, una joven novelista alemana de 17 años, HelenHagemann, había literalmente copia- do una gran parte de su bestseller Axolotl Roadkill , del blog de otra escritora, Airen, de la cual había tomado el relato en primera persona de las experiencias sexuales que ella no había tenido el tiempo de experimentar por sí misma. Luego, Hagemann revindicó su acto como una nueva forma de creación, dando lugar a un vasto deba- te sobre los límites de la propiedad literaria. De hecho, los límites de la propiedad intelectual y del derecho de marcas parecen, a partir de este suceso, cada vez más complejos de definir. Se comprende fácilmente el interés de financiar la falsificación por aquellos que hacen de ella una industria: insertarse en el capitalismo produciendo objetos atractivos a menor costo y, así, competir con las verdaderas marcas, esperando poder producirlos de verdad. Es el caso actual de China, que fabrica masivamente falsifica- ciones y que, poseyendo ahora una nueva clase acomodada y apresurada por, al fin, consumir los “verdaderos” productos de lujo de occidente, también instala fábricas de Prada, Vuitton, etc., regularmente al lado de fábricas de falsificaciones. Así, la falsificación que pudiera parecer que destruye criminalmente el capitalismo desde el interior, arruinando el derecho a la propiedad, paradojalmente conduce a un refor- zamiento del capitalismo en un círculo vicioso: es como si el capitalismo de la falsifi- cación volviese aún más vigoroso al capitalismo de las “verdaderas” marcas. Además, las mismas marcas que luchan ferozmente contra la falsificación, saben cerrar los ojos en ciertos casos. En el momento de la moda del hip-hop y del rap, Nike, dkny o 10 Definición de la marca: “un signo susceptible de representación gráfica que sirve para distinguir los productos o servicios de una persona física o moral” (artículo L.711-1 du CPI), citado en Monot, La guerre , 116. 11 Joseph Stiglitz, Le triomphe de la cupidité (Paris: Babel, 2010), 366.

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