Malestar y destinos del malestar: políticas de la desdicha vol. 1

De la salud como gestión y las posibilidades de lo cotidiano / César Castillo – 101 asignados a aquellos. De esta forma, frente a la demanda de los usuarios de los servi- cios de salud, los equipos profesionales quedarían ubicados siempre en una posición de escucha y, por tanto, su respuesta, siempre imbuida con algo de la presencia del Estado, cargará con el peso de responder por cierto sufrimiento. Por lo mismo, hay modos de responder que se deben investigar, pues esa respuesta puede ser un acto cuyo horizonte busca callar un sufrimiento que nadie soporta, una suspensión de lo que se vuelve evidente en el dolor, una espera eternizada que socava dignidades o, quizás, qué otras cosas más. En suma, de lo que se trata es que en las posibilidades de la respuesta diremos que está en juego un cuestionamiento sintomático, en tanto lo cotidiano implica la posibilidad de levantar prácticas potencialmente capaces de obligar a suspender la transformación del padecimiento de cada quien en un pa- decimiento global 20 , y que por tanto no coagulen el sufrimiento de alguien (o de algunos) en las categorías de la gestión burocrática y disciplinar. Entonces, ¿bajo qué clases de condiciones se levantaría este cuestionamiento? El territorio, lo cotidiano y sus posibilidades de trabajo Bajo el supuesto de que la salud mental viene a ser un agregado que apoya la cla- se de subjetivación favorecida por el neoliberalismo, diremos que en este agregado acontece la posibilidad de una subversión, en tanto escapa a la posibilidad de una regulación inmanente a esa misma regulación. Si surge una preocupación estatal por lo cotidiano, no parece estar de más tomar esa misma preocupación como indica- ción de que algo pasa allí. Síntoma, por tanto, y en tanto marcador del encuentro entre una lógica expresiva que se sostiene en una exclusión mínima y ciertas nece- sidades de expresión capaces de inscribirse en la misma. Se trata de la posibilidad de entender esta inclusión de la esfera de la cotidianeidad en el discurso sanitario como el establecimiento, más bien, de márgenes regulados, algo al nivel de lo que De Certeau 21 llama la estrategia , y que en cuyo seno, como táctica, algo inmanejable, impropio, fabulará sus propios juegos dentro del juego. De acuerdo con él, la estra- tegia implicará prácticas que combinan un lugar de poder –de hecho, De Certeau dirá “una empresa, un ejército, una ciudad, una institución científica”–, con lugares teóricos –sistemas y discursos totalizantes– y lugares físicos, como efecto de cálculos y manipulaciones de relaciones de fuerza. La táctica, por su parte, implicará aquellos procedimientos del tiempo y de la ausencia de un lugar de poder, como jugarretas hechas en el instante preciso, dentro del espacio de la estrategia , las cuales cambian momentáneamente las relaciones que aquella organiza 22 . Hay que hacer notar que 20 Chama, “Psicoanálisis y salud mental”. 21 Michel De Certeau, La invención de lo cotidiano. Las artes de hacer (1980; México: Universidad Ibe- roamericana, 1999). 22 Ibíd.

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