Los Futuros Imaginados

l o s f u t u r o s i m a g i n a d o s 42 43 p r ó l o g o por la violencia ocasional que es, al fin y al cabo, el ornamento de la protesta, se acaba toda posibilidad de revuelta. Epílogo: La fotógrafa Pamela Albarracín me regaló una de esas camisetas que ha hecho Francesc Morales en las que, debajo de un arcoiris, puede leerse: NO POH NIÑA. Me la puse y fuimos a unirnos a la bullanga de Plaza Italia (Dignidad rima con Caridad y con Oportunidad, no le pongan ese nombre a la plaza). Allí me acerqué a un hombre con barba y pelo largos que llevaba una mochila llena de cervezas frescas. También en la revuelta hay quien tiene sed y unas lucas en el bolsillo y quien tiene necesidad y encuentra oportunidad de negocio. Al cabo de unos minutos, cuando ya casi había terminado la lata, el vendedor volvió hacia mí y, mirando el lema de la camiseta me preguntó pensativo: “¿Pero usted no votó que NO en el plebiscito, verdad?” No, yo no era chileno, estaba de paso en Santiago y, efectivamente, no había votado que NO en el plebiscito del 88. El vendedor se disculpó por la pulla, me agradeció haber venido de tan lejos para solidarizar con la lucha y se marchó. Yo me quedé pensan- do que un Rubio será siempre un Rubio.

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