Desvelos en el alba
viviente e irresistible. Sólo que la república mundial no la van a ha– cer los hombres que dirigen los eje– cutivos y los parlamentos. ¿ Queréis otros indicios? En el mes de Julio de este año, con muy breves días de diferencia, publi– caron los diarios las nuevas de que un agente noticioso habló desde Buenos Aires con Berlín, y de que los presidentes de las tres repúbli– cas australes de la América habían inaugurado un servicio de teléfo– no entre sus capitales. Hay mu– chas más posibilidades de que los hombres se entiendan cuando ha– blan personalmente que cuando utilizan los servicios de terceros, ) 77 (
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