Desvelos en el alba
rista en que los aviones hacen de lanzaderas. Y cuando el vuelo de un país, de un océano, de un hemisferio a otro sea tan seguro como el pasear sobre los cojines de un Packard, ¡ de qué poca ,cosa van a servir aquellas líneas imaginarias con que los recelos humanos han divi– dido las fronteras, y cuán inefica– ces resultarán esos mastines de las aduanas y de los pasaportes! La Liga de las Naciones, auspi– ciada por los cisnes del lago gine– brino, da la impresión de una cria– tura nacida antes de tiempo y res– guardada en una urna para que no muera de frío. Es una pobre ex– presión burocrática de una fuerza ) 76 (
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